La costumbre de planear todo

La construcción de un  puente que costará 10 millones de dólares debe de tener la planeación adecuada en tiempo y recursos, como por ejemplo que material utilizar, a quien contratar para hacerlo, que maquinaría emplear, etc.
Algo tan sencillo como escribir un email no debería de ser tan complicado en su planeación, no necesitas elegir la computadora que usarás, el programa con el cual lo mandarás, simplemente lo mandas y listo.
Hoy en día con el uso de internet y la reducción de costos en el desarrollo de software o de negocios por internet debería de ser algo similar, no planear tanto y simplemente lanzar el proyecto.
Lamentablemente hemos adoptado hábitos de planeación innecesaria cuando no es requerido, algo tan económico o de bajo coste como sería lanzar un negocio por internet o desarrollar una nueva aplicación no debería tener tanta planeación, simplemente hacerla y listo.
Cuando nos detenemos a planear empezamos a estancar las ideas, queremos que todo sea perfecto por miedo al fracaso, sin embargo muchas veces ese fracaso se debe a la excesiva planeación.
Aprendamos a distinguir cuando un proyecto vale la pena planear y cuando no.

La forma más sencilla de hacer esto es pensar la inversión mental y económica que harás, si la inversión mental (tiempo, esfuerzo y pensamiento) es superior a la inversión económica entonces no planees tanto y simplemente hazlo, si la inversión de dinero que harás en tu proyecto es mayor a la inversión mental, entonces planea, porque lo que estas poniendo en juego más que tu intelecto y tu tiempo, es dinero que quizás no vuelvas a recuperar

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