En los negocios: “El que mucho abarca, poco aprieta”

En el mundo de los negocios existe una cultura de egocentrismo y desconfianza, pues los empresarios creen que todos los problemas pueden ser resueltos por ellos mismos, pero muchas veces no se dan cuenta que el problema no radica en el negocio ni el mercado, sino en ellos mismos.

Al momento de iniciar una empresa, el emprendedor se casa y en ciertas ocasiones se obsesiona con su negocio, en cierto punto esto no es malo, pues todo el esfuerzo que él realiza se ve reflejado en la empresa, pero los problemas empiezan cuando es tanta la obsesión del emprendedor que no quiere que nadie más se entere que es lo que hace por temor a ser copiado o robado, es aquí donde se topan la mayoría de las personas con el dilema en el cual, si quieres crecer, necesitas compartir tu idea ante los demás ya que estos podrán enriquecerla y aportarle cosas que nunca antes podrías haber imaginado.
En México, existe una cultura de desconfianza en general, la cual fomenta un ambiente hostil dentro y fuera de los negocios, pues se considera que al momento de pedir ayuda para la empresa esta será tardada e inútil, donde, a final de cuentas “saldrá más caro el caldo que las albóndigas”, todo esto debido a que se tiene una postura de defensa, esta hace creer que, al momento de solicitar ayuda, lo único que se encontrarán es burocracia, un proceso lento y resultados ineficientes por los cuales tendrán que pagar una gran cantidad de dinero o inclusive, es pensado, que se toparán con gente que dice ser profesional y termina siendo un charlatán.

No es malo pedir ayuda, sólo hay que tener cuidado al momento de pedirla.

Es necesario cambiar ese pensamiento generalizado, pues un empresario no puede hacer todo por el solo y mucho menos si tiene la postura de “todo lo que yo hago esta bien”, según Jerry A. Timmons en su libro “The Entreprenurial Mind” existen ocho características de la mente NO emprendedora, tales como:
  1. Soy invulnerable: No le tengo miedo a nadie ni a nada, puedo hacer lo que yo quiera y nada me pasará.
  • Machismo: Les voy a demostrar que soy el mejor y puedo vencer a quien se me ponga enfrente.
  • Anti-autoridad: Nadie sabe más que yo y no voy a aceptar a la autoridad y mucho menos los consejos de alguien.
  • Impulsivo: Actúo, luego pienso.
  • Fatalismo: No puedo controlar nada, ya que todo rebasa mi capacidad. Mi futuro depende del destino y la suerte.
  • Perfeccionismo: No importa lo que cueste o el tiempo que se lleve, me gusta que todo quede perfecto.
  • Sabelotodo: Es el creerse un semidiós, el no aceptar opiniones ya que uno mismo sabe todo lo necesario.
  • Exceso de independencia: No necesito de nada o nadie para triunfar, soy tan independiente que todo lo puedo hacer yo sólo.
Si usted se siente relacionado con alguno de los factores descritos, tenga cuidado, tal vez la culpa de lo que sucede a su alrededor no son los demás, si no usted mismo. La clave para crecer en cualquier negocio es sencilla, simplemente se trata de “escuchar, escuchar y escuchar otra vez”. Sin embargo, hay que tener cuidado, ya que no todas las opiniones están en lo correcto, es necesario analizar todo comentario o consejo y sobretodo, ver que la persona que lo dice realmente conozca sobre lo que está opinando. Esto porque existe la contra parte de no escuchar a nadie ni creer nada, la cual es creernos todo lo que nos digan y pensar que el que esta mal siempre soy yo; lo que genera este pensamiento no es otra cosa que manejar un negocio el cual está totalmente basado en opiniones y creencias de las demás personas y nos olvidamos por completo de nuestro concepto original. 
La clave del triunfoESCUCHAR,ANALIZARy ESCUCHAR”.
Nunca está de más escuchar las diversas opiniones que tiene la gente acerca de nuestro negocio, pero sobre todo escuche las opiniones de los clientes, pues ellos son jueces por excelencia de cualquier empresa, ellos tienen la ultima palabra sobre su negocio, escuche y analice lo que un cliente tiene que decir y sobre todo utilice su opinión o en su caso su queja, como una herramienta para mejorar, ya que diversos estudios y estadísticas revelan que sólo 1 de cada 27 clientes insatisfechos revelan su opinión, así que la próxima vez que reciba una queja tómela en cuenta y analícela con cuidado.
Los clientes no son los únicos con ganas de ayudarlo, existen diversos organismos privados y públicos que cuentan con los conocimientos necesarios para hacer crecer su negocio, nunca está de mas tenerlos en cuenta, pues debemos recordar que no todo lo sabemos hacer, a veces es necesario pedir ayuda, acérquese a uno de estos organismos y analice las opciones que le presentan, pues el único beneficio que buscan estas instituciones o empresas, es el desarrollo de su negocio;  recuerde que usted puede ser especialista en finanzas, pero no tiene conocimientos de mercadotecnia, o puede que sepa cómo tratar muy bien a sus empleados pero la imagen corporativa de su empresa es deficiente, es en esos momentos que usted debe pedir ayuda.