Microempresas de clase mundial

Recientemente se ha puesto de moda el publicitarse como una empresa de clase mundial pensando que esto atraerá más clientes, sin embargo, ser una empresa de clase mundial no se publicita, se hace.

Primero que nada aclaremos el concepto empresa clase mundial; esto se refiere a una negocio que cuenta con una serie de parámetros que rigen su funcionamiento y a su vez tiene la capacidad de adaptarse a cualquier cambio en su entorno de operación, todo esto partiendo de una adecuada planeación estratégica. Esto quiere decir que si la empresa cambia su ubicación geográfica, se presenta otro negocio que representa una competencia directa o es modificado algún otro factor clave modificará su funcionamiento cotidiano, sabrá cómo reaccionar al cambio y readaptarse al nuevo entorno que la rodea.

Si lo vemos desde este punto de vista, ser una empresa de clase mundial no es algo sencillo, pero no es imposible, inclusive para las microempresas.

Para ser una empresa de clase mundial se debe contar con ciertas cuestiones que explicaremos a continuación. Primero debemos trabajar sistematizadamente, tener un sistema significa tener medidos, ordenados y explicados los procesos que se llevan a cabo dentro de la empresa. Un sistema contempla todas las áreas del negocio: pedidos de inventario, producción, contabilidad, mercadotecnia, etc., desarrollar un sistema es muy parecido a crear los estándares para una franquicia. Con un sistema el negocio tiene la capacidad de operar sin que el dueño esté presente, el sistema debe estar desarrollado de tal forma que cualquier persona pueda entenderlo, comprenderlo y operarlo. De esta forma el negocio está listo para ser operado por cualquier persona de cualquier parte del mundo.

En segundo lugar es necesario ser capaces de satisfacer la demanda de cualquier individuo, esto significa que los productos o la manera de ofrecer servicios estarán adaptados a cada país y no necesariamente serán iguales en todas partes. Poder satisfacer la demanda de cualquier persona, es tener la mente abierta y ajustarnos a las necesidades del cliente, darle lo que este pide, cuando lo pide, como lo pide, y en caso de algún problema poder solucionarlo inmediatamente. Un claro ejemplo se puede apreciar en una empresa de hamburguesas muy conocida en todo el mundo, si la visitamos en México estamos acostumbrados a comer con chiles curtidos y a tirar la basura toda junta, sin embargo si se visita la misma empresa en Alemania no conocen lo que es chile jalapeño y separan la basura para su fácil reciclado, es decir, la empresa se adapta a las costumbres de cada país.

Y por último, una empresa de clase mundial debe tener calidad. La calidad no es únicamente tener un producto sin errores, la calidad va más allá de eso. Tener calidad es poder anticiparse a las expectativas de los clientes y satisfacerlas. Tener calidad es poder hacer un producto que esté bien hecho desde el diseño, esto le permitirá a la empresa ahorrarse muchos costos. La calidad es estar innovando, tener una mejora continua, contar con una mente abierta al cambio, quitarse los paradigmas de hacer las cosas siempre de la misma forma. Tener calidad significa ser únicos, y no por el hecho de que nadie más hace lo que hacemos, sino por que nadie más lo hace como nuestra empresa.

Una vez que logremos conjugar los tres factores anteriores y poder desarrollarnos como una empresa de clase mundial, anunciarse en el periódico o en la radio figurando como clase mundial, no será necesario, pues todo el trabajo que desarrollemos, los clientes satisfechos que tengamos hablarán por nosotros mismos y esta será la mejor publicidad que podamos desear.

En conclusión, si eres micro o pequeño empresario no significa que no puedas ser una empresa de clase mundial, al contrario, se deben de aprovechar las ventajas que se tienen para explotarlas al máximo y sacar lo mejor de cada una. Pero sobretodo, si en verdad se quiere llegar a ser una empresa de clase mundial, se necesita realmente desearlo y estar dispuesto a hacer los cambios necesarios para lograrlo, y saber que el dinero no es una limitante. Entonces ¿te unes al reto?