Recursos Humanos: el frente de batalla de los negocios.

Los clientes tienen en sus manos el poder para hacer crecer o deshacer cualquier empresa, por lo tanto, está en las nuestras manos hacer que la clientela esté a nuestro favor, todo depende del servicio y atención que se les brinde. Es por ello que todo contacto que se tenga con el cliente es de suma importancia, pues de este dependerán las opiniones y juicios que el consumidor tenga sobre nuestro negocio. Sin embargo, hay que pensar en que las personas a cargo del trato directo con los clientes son los empleados.

Son realmente escasas las empresas que se dedican a la motivación y entrenamiento de sus empleados, pues consideran que otorgando bonos de puntualidad o de asistencia mantendrán la productividad alta, pero para conseguir un alto desempeño se requiere mucho más que simples bonos.
En México se sigue operando con metodología tradicionalista en la que el supervisor de cada departamento tiene un poder total, el cual lo utiliza para dar órdenes a sus subordinados, y mantenerlos ocupados todo el tiempo. Esto causa que el empleado no se sienta a gusto en su trabajo, debido a que éste se siente presionado, más que motivado al momento de realizar sus actividades. Este tipo de supervisión hace que la productividad se reduzca de manera importante. Al hablar de personal, lo más importante es hacer que los empleados trabajen con gusto y amor por la empresa, que se sientan apasionados por ella, es decir que hagan su mejor esfuerzo para hacer que la empresa salga adelante.
Una parte importante de la disminución de la productividad es debido a que los empleados desconocen la razón de su trabajo y sólo realizan lo que se les ordena. Es por esto que es necesario que todos los empleados conozcan el porque de su trabajo ya que con esto podrán buscar como mejorarlo; además deben saber que se trata de un equipo, que lo que hacen no es independiente, hay una serie de personas que dependen del trabajo de ellos y, al no realizarlo de una manera efectiva, los demás se verán afectados. De igual manera se debe involucrar al empleado con la empresa para que este se identifique con ella y sienta que su esfuerzo vale la pena, con esto se logra no sólo hacer conciencia sino también un mayor desempeño, pues los empleados saben que si logran que la empresa crezca ellos crecerán también.
No sólo es necesario que los empleados estén concientes de lo que hacen, también se requiere de motivación, ya que esta es el motor que impulsa a los individuos a actuar. Existen diversas teorías de la motivación, una es la “Jerarquía de necesidades” de Abraham Maslow, la cual nos indican que existen diversas necesidades en el ser humano, las cuales tienen un orden. Para poder llegar a satisfacer las necesidades de orden superior, como la social, la estima y la autorrealización, deben de estar satisfechas las de orden inferior, tales como las necesidades fisiológicas y de seguridad.
Al igual que Maslow existe otro autor, el cual realizó investigaciones sobre que quiere la gente en su trabajo, y postuló la “Teoría de los dos Factores” de Frederick Herzberg, el cual dice que existen diversos factores relacionados directamente con la motivación que el individuo tiene de una manera externa, tales como salario, bonos, supervisión, entre otras, pero, al cumplir con estas no vuelve a un trabajo automáticamente satisfactorio, es ahí donde entran los factores internos, tales el reconocimiento, la responsabilidad y el progreso, los cuales crean una motivación interna pues le dan al individuo un sentimiento de realización y de importancia para la empresa.
Existen más de 20 estrategias para motivar a los empleados a trabajar. Los argumentos motivacionales van desde una felicitación al momento de que el trabajador realiza una actividad hasta el reconocimiento ante un público numeroso, pasando por involucrar a la familia del empleado, la muestra de los logros de la empresa que se han dado gracias a él, entre muchos otros.

En general, podemos concluir que hay dos principales armas al momento de tratar con personal:

  1. Crear en el trabajador la conciencia y el compromiso con la empresa.
  2. La motivación hacia los empleados.

Estas armas son esenciales para obtener la mayor productividad y eficiencia del personal, así como para evitar problemas con los empleados, tales como huelgas y demandas, además de lograr, con esto, un mejor ambiente de trabajo y con ello mejorar como empresa.